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Artículos - General

Primera Expedición al Desierto

 

A la llegada de los europeos el sur del continente americano, la Pampa y la Patagonia, estaban pobladas por los pampas y los tehuelches (patagones).
A partir del siglo XVII una pequeña cantidad de bovinos abandonados por los españoles en las pampas, se multiplicaron naturalmente hasta conformar enormes manadas salvajes. Tanto los pampas y mapuches, ocupantes de esos territorios, como los españoles y gauchos libres, se dedicaron a la caza de esos animales, lo que llevó a enfrentamientos entre unos y otros. Los españoles construyeron entonces una línea de fortines cercana a Buenos Aires y Córdoba, para ocupar zonas exclusivas de caza, llamadas vaquerías. Los pampas consideraron que los europeos habían usurpado e invadido sus territorios, y durante siglos atacaron sus posiciones mediante un sistema de ataques en masa, denominados malones (o malocas), utilizando diestramente el caballo, largas lanzas y boleadoras.
Entre los siglos XVII y XVIII los mapuches impusieron su cultura a la mayor parte de los pueblos indígenas que habitaban la Pampa y el norte de la Patagonia oriental.
Desde fines del siglo XVIII, los españoles comenzaron lentamente a avanzar sobre territorio ranquel. El río Salado (Buenos Aires), se convirtió entonces en el límite entre ambas civilizaciones. Algunos indígenas solían trabajar en las estancias españolas, mestizándose con europeos, negros y otros indígenas.
Cuando Rosas (Gral. Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López Osornio - 1793- 1877) dejó la gobernación y Capitanía General bonaerense al general Juan Ramón González de Balcarce (1773-1836) el 17 de diciembre de 1832, pudo organizar enseguida una expedición al desierto, viejo sueño acariciado desde 1821.


Nombró como comandante general a Quiroga (Juan Facundo Quiroga -1788-1835), y se puso a sí mismo como jefe del ejército del este (división denominada izquierda). Al mando de la división oeste estaba Aldao (Gral. José Félix Esquivel y Aldao -1875-1845) con 800 hombres y,  al mando del ejército del centro, con 1.000 hombres y 4.000 caballos, Ruiz Huidobro (Gral. José Ruiz Huidobro  -1802-1842). Este plan, coordinaba dentro de su territorio del otro lado de la cordillera, a las fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes Prieto (1799-1866) que actuarían sobre los araucanos del sur de Llanquihué (lago chileno a la altura de San Carlos de Bariloche del lado Argentino). Estas fuerzas fueron rapidamente utilizadas para controlar la situación política interna de Chile por lo que, practicamente, no inician las acciones previamente planificadas.

 

La división izquierda, al mando de Rosas, inicia las acciones el 22 de marzo de 1833, a las 16:30 hs desde la estancia Los Cerrillos, (estancia ubicada a pocos kilómetros de San Miguel del Monte, antigua Guardia del Monte. Sus campos fueron adquiridos a don Julián del Molino Torres por la sociedad Rosas, Terrero y Dorrego, con anterioridad a 1820), con su custodia personal, el batallón Escolta, milicianos de infanteria montada, un piquete de artilleria con cinco piezas y 25 marinos necesarios para el cruce del rio Colorado en naves que se trasportaron desarmadas. Completaban esta expedición de 2.000 hombres y 6.000 caballos, una importante cantidad de carretas con los correspondientes abastecimientos, manadas de bueyes y yeguadas, mujeres y comerciantes (vivanderos). Incluia esta fuerza 16 hombres entre médicos, ingenieros y astrónomos, lo que permitió recoger valiosas observaciones de cerca de 3.000 leguas cuadradas (13.000 Km²) que se ganó al concluir esta campaña.
Es la primera expedición estrategicamente planeada, y que tiene por objeto ampliar la línea de frontera interior,  haciéndose eco de las demandas de sus colegas estancieros sobre los constantes robos de ganado por parte de los indios.

 

Las fuerzas de las divisiones Centro (Huidobro) y derecha (Aldao), con suerte variada, no cumplen los objetivos señalados por Rosas. El primero luego de triunfar sobre el cacique Yanquetruz en Las Acollaradas, sufre muchas deserciones y regresa a Rio Cuarto a reponer caballada, suspendiendo su campaña por los sucesos políticos de Córdoba. En cuanto a Aldao luego de varias victorias menores y sufriendo algunos contrastes de los indios, regresa a Mendoza en octubre por orden de Quiroga.
El éxito corona la acción de la división izquierda de Rosas y durante veinte años una relativa tranquilidad se observó en el problema del indio, hasta su finalización en 1879 por el accionar (adoptando la misma concepción estratégica) del general  Roca (Alejo Julio Argentino Roca -1843-1914). Decia este en carta a Adolfo Alsina (1829-1877): "... A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrollándolos al otro lado del rio Negro, es el de la guerra ofensiva, que fue el mismo seguido por Rosas, que casi concluyó con ellos...".
Son muertos gran cantidad de indios de combate (se citan cifras entre 2.000 y 10.000), se rescatan cautivos, se queman tolderias pero Rosas tiene bajas entre heridos, muertos y desaparecidos del 50% de su fuerza activa. Las acciones de la división izquierda culminan el 25 de mayo de 1834 con la orden del gobierno de concluir las acciones.
Como reconocimiento por la campaña, la Sala de Representantes concedió a Rosas la isla de Choele-Choel que el mismo devolvió recibiendo en cambio 60 leguas cuadradas (252 Km²) de tierra pública en campos de pastoreo, en lugar a su elección.